[…] pasan los días vacios pero pesados, densos,
largos, en un aforo completo de sentimientos donde el alma se pierde de
incertidumbres; amanecer antes que el sol doliéndome los ojos de estar abiertos
y volver a recorrer el día de Moebius que vuelve a vomitarme en su principio
doliéndome los ojos, esta vez de pena. Pasan los días vacios pero pesados, densos, largos,
en un aforo completo de sentimientos donde el alma se pierde; […]
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